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23 de diciembre de 2016

Castilla y León envenena sus tierras para eliminar a los topillos


La Junta de Fastidia a León 
regala veneno navideño contra los topillos

El periodista César Javier Palacios, escribe un artículo muy interesante titulado "Veneno navideño contra los topillos", altamente recomendable su lectura.

Estas Navidades, como los agricultores de Castilla y León han sido muy buenos, los Reyes Magos de la Junta les van a hacer un regalo estupendo: veneno. A todo trapo, en cantidades industriales, miles y miles de kilos totalmente gratis llenando sus zapatos y desparramándose alegremente por cuadras y naves hasta cubrir con un bello manto de muerte las tierras de Palencia, Salamanca, Valladolid y Zamora. Burgos y Palencia se quedan de momento en la reserva, a la espera de ver cómo se portan (qué raro que en León libremos de este regalo navideño por parte de la Junta de Fastidia a León).

Las chicas de Freixenet brindarán alegres con los agraciados paisanos entrechocando copas burbujeantes de bromadiolona, ese rodenticida salvaje que además de matar milanos, ratoneros, calandrias, palomas, perros, gatos, liebres y zorros es probable que también mate topillos, un pequeño roedor cuyas poblaciones registran explosiones demográficas cíclicas. Unos años hay muy poquitos y otros aparecen por miles dañando los cultivos. 

Este invierno son plaga. Por eso la comisión de roedores y otros vertebrados del comité científico de lucha contra las plagas agrícolas de Castilla y León ha decretado la emergencia fitosanitaria para alegría de los laboratorios fabricantes de raticidas. Además de inutil, el veneno elegido es altamente peligroso para la fauna salvaje.

Repiten regalo. En 2007 también hubo veneno para todos. El coste de la campaña de control, 24 millones de euros, fue más alto que los pagos compensatorios por daños a cultivos, 5,5 millones de euros. A pesar de los malditos roedores, la producción de cereal, patatas y viñas fue entonces la más alta registrada en los últimos diez años. Pero cuando se trata de gastar dinero público esos detalles no tienen importancia. 

Tampoco se tienen en cuenta las demoledoras conclusiones de un grupo de expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demostrando que la plaga de los años 2006 y 2007 finalizó de forma natural y no por el uso de venenos. De hecho, en espacios naturales protegidos como las lagunas zamoranas de Villafáfila, donde no se utilizaron tóxicos, los topillos desaparecieron al mismo tiempo que en las zonas donde se emponzoñó el campo a paladas. 

Todos sabemos que venenos y labores devastadoras no acabarán con los topillos.

Además de inútil, el veneno elegido es altamente peligroso para la fauna salvaje por su persistencia en tejidos animales y su acumulación en la cadena trófica. Muere el topillo y también mueren las águilas que se los comen e incluso pueden morir los zorros que se comen a estas águilas muertas que se comieron a los topillos. 

No todo es matarlos a cañonazos químicos. Por supuesto también se recomienda el control biológico de la plaga mediante la protección de sus depredadores naturales. Supone instalar (ya veremos quién y cuándo) posaderos y cajas nido para lechuzas, cernícalos y mochuelos. Buena idea, pero hacerlo en los mismos lugares donde se está echando veneno es, además de incompatible, demencial. A nadie se le ocurre atraer rapaces a un sitio envenenado, salvo que también se quiera acabar con ellas. La normativa antiplaga prohíbe igualmente la caza de especies cinegéticas predadoras del topillo campesino, aunque dudo mucho que eso incluya al zorro y al lobo, a los que siempre se prefiere saludar en Castilla con el plomo de las escopetas. 

Finalmente, los técnicos de la Junta de Castilla y León recomiendan a los agricultores una serie de actuaciones de destrucción ambiental que haga inhabitable los campos para cualquier ser vivo, como la eliminación de la cubierta vegetal en cunetas, lindes y regatos (limpieza lo llaman, se ve que árboles y arbustos ensucian), y su mantenimiento periódico mediante quemas y riego con herbicidas tipo glifosato. También aconsejan un arado en profundidad de las tierras que arrasará con los yacimientos arqueológicos. 

Todos saben que venenos y labores devastadoras no acabarán con los topillos, pero alegrarán a la militancia rural. De respetar el equilibro ecológico, cuidar el campo y sus ciclos biológicos naturales o apostar por la sostenibilidad el boletín oficial no dice nada. 

Envenena el río, y el río te envenerará a ti. 
Feliz digestión utópica

Post publicado en el periódico digital iLeon.com

Irma Basarte10.- 

8 comentarios :

  1. Malditos roedores, los montorilliros...

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    1. Traemos los roedores para echar de comer a los pájaros y luego pasan estas cosas

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  2. QUE PUTA VERGÜENZA Y QUE SINVERGÜENZAS SON.

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  3. ¡ añadiendo problema a una mala solución !

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  4. En esto que llaman Comunidad que puede ser cualquier cosa menos eso, la realidad supera la fición con creces, es alucinante y lo peor del caso es que los medios de prensa y demás pesebreros no denuncien este tipo de acciones.

    Me enveneno aunque esta puta Junta me envenena.

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  5. Panda de tragadores y sinvergüenzas es lo que son, pero amiga utópica los han votado, así que ahora a tragarrrrrr y a envenenarnos con sus mierdas y sus flamantes ideas.

    Besos y felices fiestas

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  6. Tirón de orejas para la Junta cazurra.
    ¡¡Feliz Navidad!!

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  7. TENIAN QUE ENVENENAR A LOS QUE LOS LISTOS QUE LOS ECHARON ,QUE ESTAN SIEMPRE TOCANDO LOS COJONES Y HACIENDO DAÑO

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Gracias por vuestros comentarios y sobre todo por creer en utopías, Irma.-