Perdemos milenios en decenios, no podemos perder la cultura popular ni su arquitectura tradicional. ¡Ojalá consigamos hacer realidad esta utopía! #SalvemosLosPalomares

4 de septiembre de 2015

Cómo reproducir un tejo "utópico" de forma casera y efectiva por Ignacio Abella

Los árboles tienen que morir de pie, vuestros pies son nuestra utopía
 
** Enviado por María José Parejo desde El Bosque Habitado a La utopía del día a día, espero conseguir reproducir un tejo utópico siguiendo los consejos del gran Ignacio Abella.

Para reproducir un tejo de forma casera y efectiva, aconsejamos la utilización de semillas o esquejes de los tejos más cercanos. Así conservamos la identidad genética de las poblaciones locales. 

Deberíamos evitar las repoblaciones en el monte con tejos provenientes de jardinería o de origen desconocido. Lo ideal asimismo es que nuestros plantones crezcan en la misma comarca donde crecieron sus padres. 

CONTROL: RÁFAGA LOCA: Reproducción por semilla: LOCO: La recolección se hace desde septiembre a noviembre, a ser posible de varios árboles para obtener una mayor variabilidad. Procuraremos separar la semilla de su envoltura carnosa roja lo antes posible. Para grandes cantidades es muy útil el uso de una batidora con montador de nata (no con cuchillas que estropean la simiente). 

Las semillas de este árbol pueden conservarse uno o dos años en un frasco de cierre hermético a unos 4º C. Para ello se extenderán sobre un papel a la sombra durante un par de días hasta que estén bien secas y se guardan luego en su recipiente dentro del frigorífico. El tejo se reproduce naturalmente con la ayuda de los animales, sobre todo pájaros, pero también zorros, tejones, etc., que comen los frutos y esparcen con sus excrementos las semillas. Al pasar por el tubo digestivo los ácidos corroen la cubierta dura de esta simiente y de esta manera germina más rápidamente. De otro modo la germinación podría producirse, si se siembra en otoño, al cabo de la segunda o tercera primavera. 

Para acelerar artificialmente el proceso lo más simple es poner a calentar agua y echar las semillas en el momento en que está a punto de empezar a hervir. Se apaga el fuego y se dejan dentro del agua hasta que se enfría. Enseguida se ponen a mojo en agua abundante (mejor destilada y ocupando por lo menos tres veces el volumen de las semillas). Se tienen así tres o cuatro días, cambiando el agua todos los días. Se prepara entonces una mezcla de dos partes de arena de textura media-fina y una de turba (también nos puede valer algo de humus de bosque bien descompuesto y suelto con arena de río) y se colocan las semillas preferiblemente sin que se toquen, por capas que se van cubriendo con esta mezcla, en un recipiente cerrado que quepa en el frigorífico. Se dejan allí durante unos cuatro meses, cuidando de que se mantengan siempre húmedas pero sin exceso porque pudrirían. En febrero podemos sembrarlas a unos 2 o 3 cm. de profundidad, en recipientes o en vivero y es posible que algunas germinen ya este mismo año y sobre todo a partir del próximo. 

REPRODUCCIÓN POR ESQUEJES La reproducción por esquejes tiene la ventaja de reproducir exactamente el árbol del que tomamos el vástago. Esto es muy interesante a la hora de multiplicar los tejos singulares que nos merecen una especial estima. Además, de esta forma obtendremos siempre árboles del mismo sexo que la planta madre. Por el contrario, la reproducción por semilla aporta a nuestras plantas una mayor riqueza genética y una mayor resistencia a la sequía por el adecuado desarrollo de las raíces. De este modo, podemos utilizar las plantas procedentes de semilla para plantarlas en el monte y las de estaquilla para parques, iglesias, jardines, etc. Forma de recoger los esquejes: Los esquejes se escogen de árboles sanos. Es preferible que no se mezclen las estaquillas de los diferentes árboles para seguir un control de las posteriores réplicas y conocer así su procedencia.

 Cualquier época es buena, pero en zonas de veranos calurosos conviene estaquillar a finales de otoño - principios de invierno. Si se recogen en otra época, evitar los periodos de plena floración o fructificación. Se toman los extremos semileñosos de aproximadamente un palmo de longitud haciéndoles un corte limpio con una tijera. Los mejores esquejes son los de brotes epicórmicos, aquellos que nacen del mismo tronco y crecen verticalmente a modo de chupones. Estos son los únicos que mantienen una guía y son capaces de replicar la forma original del árbol. Los de brotes laterales tienden a crecer lateralmente de forma más errática. Asimismo es muy interesante que estos brotes sean gruesos ya que de este modo tienen más reservas y capacidad de arraigar. No debemos dejar huella ni alterar el porte del árbol a esquejar. 

Preparación: Se eliminarán las ramillas secundarias así como las hojas de la mitad inferior con una tijera. Esta parte pelada se raspa ligeramente con una cuchilla hacia la punta y se practica una pequeña lesión en la base del esqueje. Sumergir la cuchilla utilizada en alcohol cada vez que cambiemos de árbol a propagar. Se obtienen mejores resultados si se aplican hormonas de enraizamiento apropiadas. En el caso del tejo es bastante efectivo el ácido indolbutírico en forma comercial en concentraciones de 1 a 4 gramos por litro, pero si tenemos dificultad para conseguirlas, no debemos desanimarnos, arraigarán también aunque quizás en una menor proporción. Una vez se han preparado las estaquillas, se plantan con un poco de inclinación (45º), en un sustrato compuesto al 50 % por una parte de turba y otra de arena fina. Podemos colocarlos en macetas de un mínimo de 15 cm. de profundidad o en plena tierra, en un lugar fresco, sombreado y protegido de las fuertes heladas. La humedad constante en el ambiente y un buen drenaje del sustrato, son el secreto para el éxito de este y otros esquejes, que en pequeños o grandes invernaderos aumentarán sus posibilidades de supervivencia y la rapidez de enraizamiento. Regar con moderación para mantener siempre húmedo el sustrato sin llegar a saturarlo. 

TRASPLANTE Una vez que germinan o arraigan, las plantitas pueden transplantarse ya desde el segundo hasta el decimosegundo año. Se recogen con sumo cuidado para dañar lo menos posible las raíces ya que este árbol se resiente mucho. Es preferible que se haga cuando el cepellón salga de una pieza, evitando en lo posible transplantarlo a raíz desnuda. Se ponen en su lugar definitivo que habremos cavado en profundidad y enriquecido con estiércol. No debe ponerse el estiércol puro y fresco dentro del agujero pues quemaría las raíces, se deja en la superficie o se mezcla con la tierra si está ya fermentado, los sucesivos aportes se harán siempre en superficie, sin cavar la tierra junto a la raíz. Es muy importante hacerse a la idea de que nuestro árbol podrá vivir cientos y cientos de años y alcanzar muchos metros de desarrollo de copa y raíz, siempre que sea posible debemos ponerlo al menos a una docena de metros de cualquier edificio, camino o carretera. Es importante también protegerlo en los primeros años del ganado, por medio de estacas y mallas de alambre u otros medios. 
 
DESARROLLO Y CUIDADOS Si tenemos la oportunidad de contar los anillos anuales de un trozo de madera de tejo criado en el monte, podremos comprobar que casi siempre, un simple ‘palo’ de tan solo 10 cm. de diámetro, tiene ya la edad de un paisano adulto. Si hubiera continuado creciendo podría haber alcanzado un diámetro de más de dos metros y haber superado los dos milenios de vida. Esto casi nunca sucede pues en su dilatada vida el tejo sufre calamidades naturales y sobre todo, padece los malos tratos que le infringen los hombres en muchas ocasiones sin apenas enterarse. Y es que los árboles no pueden quejarse o quitarse de en medio. Si comparamos ese tejo silvestre con otro, crecido en la fértil pradera del campo de la iglesia, en un jardín o en las cercanías del cementerio, veremos que los anillos anuales son mucho más anchos. Los tejos que brotan junto a cuadras o se han abonado con estiércol, pueden desarrollarse tan rápidamente como un roble, un haya u otra especie de crecimiento medio. De hecho una práctica tradicional en muchos pueblos era abonar un poco el tejo o esparcir humus del bosque a su alrededor para que estuviera frondoso y bonito. El estiércol de gallina, aplicado sobre el suelo, les favorece especialmente por su riqueza en nitrógeno. El tejo se beneficia mucho con este abono que por su concentración podría dañar a otros árboles. 

Fuente: La Cultura del Tejo de Ignacio Abella

El día que consigamos enraizarnos como los árboles, cambiaremos el mundo y haremos realidad todas nuestras utopías

Post publicado en el periódico digital iLeon.com

Irma.-


12 comentarios :

  1. Enraícemos utópica que buena falta hace, besetess y suerte con ese tejo utópico.

    ResponderEliminar
  2. Si hay otra vida quiero ser árbol.
    Eso si, en un bosque olvidado de una montaña perdida.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. ¡Qué bueno Ignacio Abella, un asiduo del Bosque Habitado!. Me caben pocos árboles en mi jardín, pero quizá pueda hacerle un hueco... tengo castaños, naranjos, un cerezo, un mandarino...
    En fin, ¡larga vida a los tejos y a todos los árboles en general!:))))

    ResponderEliminar
  4. Que instructivo y curioso, para gente como en este caso que entiendan del tema.

    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Yo tengo uno muy pequeño, pero desciende del de San Cristóbal de Valdueza, lo cual es un gran honor para mi

    ResponderEliminar
  6. Un libro muy recomendable, lo tengo hace años y lo visito con frecuencia. Mis tejos de este año están preciosos.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. No seran tejos pero arboles planto y seguire plantando y regalando.
    Amo la naturaleza Irma
    Recibe mi cariño y deseos de un buen fin de semana !!!!!

    ResponderEliminar
  8. Hola Irma; vuelvo luego de un period de ausencia a disfrutar de tu blog. Un abrazo desde muy lejos.

    ResponderEliminar
  9. Uno de mis libros favoritos es "La magia de los árboles" de Ignacio Abella, del cual conservo una carta manuscrita agradeciéndome el descubrimiento de un gran tejo en Irlanda, del que presumen los locales de ser el ser vivo más viejo de Europa, e Ignacio no lo conocía. Me ha encantado esta entrada Irma, enhorabuena. Un fuerte abrazo desde Cantabria.

    ResponderEliminar
  10. Me encanta utópica, por cierto te escuché en su día en el programa del Bosque Habitado, esta es nuestra utópica defendiendo nuestros palomares, decirte que dejaste el listón muy alto fenómena.

    Besitos

    ResponderEliminar
  11. Hace tiempo tambien planté un tejo con mi abuelo, sigue pequeñin pero ahí sigue escondido en algún rincón de Babia, ya sabes que Babia sigue siendo un lugar perfecto para perderse.

    ResponderEliminar
  12. Muy interesante y también te escuché en su día en el Bosque Habitado, no podía faltar una utópica como tú.

    ResponderEliminar

Gracias por vuestros comentarios y sobre todo por creer en utopías, Irma.-