Perdemos milenios en decenios, no podemos perder la cultura popular ni su arquitectura tradicional. ¡Ojalá consigamos hacer realidad esta utopía! #SalvemosLosPalomares

16 de julio de 2012

Un recorrido por los palomares del sur de la provincia de León #Salvemoslospalomares

**  Publicado en La Crónica de León, pincha aquí para leer el artículo que hicimos sobre los palomares del sur de León Toño Morala y yo, en papel es un reportaje más extenso, gracias por involucraros en nuestras utopías. 

ARQUITECTURA POPULAR

La casa alejada de los berrinches del viento

El sur de la provincia está sembrado de palomares diversos y en diferente estado de conservación


IRMA BASARTE
T.Morala /I. Basarte / León
En el suave arrullar de la noche, entre el ulular del búho, las palomas duermen tranquilas en la gran casa del palomar. Una construcción de origen popular y alejado de los berrinches del viento sobre losárboles en otoño y cerca del agua para el baño matutino. Una destreza de la arquitectura de la sobrevivencia encima de una tierra de barro y guijarros sobre la que el ser humano ha tenido que doblegarse y pacientemente mimetizarse en el sano oficio de la vida. En el sur de León, entre otros patrimonios, se construyeronpalomares de diversas formasy tamaños, pero todos al servicio del hambre en tiempos nomuy lejanos, y que las familias más pudientes construían para ayudar al sustento. Cabe también comentar lo terrible de las enfermedades en la posguerra y de entre ellas la tuberculosis, que hizo estragos en las poblaciones más humildes; los palomares y la cría de pichones palió en buena manera el hambre y parte de las enfermedades de la miseria. Entresecanos y barbechos, oteros de fraguados ocres, alejados unos de los otros, los palomares vigilan a los horizontes. De barro, adobe o tapial en los muros, teja y madera son los materiales básicos empleados en los palomares que dibujan formas distintas según la planta sea circular, cuadrada, rectangular o poligonal. En las paredes interiores anidan las palomas y el acceso sólo es posible a  través de pequeñas aberturas situadas en el tejado; troneras de diversos tipos engalanan las entradas a los palomares. Una puerta apenas permite la entrada de personas, para dejar alimento, agua, recolectar los pichones y retirar la palomina que se destina al abono de los campos.

Lo primero que se tenía en cuenta a la hora de levantar un palomar era su situación, fuera o dentro del poblado, pero siempre orientado al mediodía para que el sol diera de lleno, algo al parecer imprescindible para las palomas. Con los huecos de paso para la entrada y salida de palomas; siempre protegidas de los vientos del norte y cuyo tamaño impida el acceso al interior de las aves rapaces, sobre todo del milano. Una vez más, el azar, un aliado pocas veces ausente de las mejores creaciones populares, o tal vez esa grandeza inherente a las obras realizadas con sabiduría y humildad, hacen posible que allí donde, aparentemente, sólo se pretendió una solución a un problema material, pueden encontrarse valores estéticos de gran sencillez, pero con una belleza a contemplar. De vez en cuando uno se asoma a la arquitectura de las tracerías, respiraderos de gran belleza y singularidad; esta decoración se concentra en los tapiales o remates de la cumbre, aleros y muros guardavientos, con gran variedad de figuras y filigranas. De la palomina ya hablaba el hidalgo del Lazarillo de Tormes: “Tengo un palomar, que a no estar derribado como está, daría cada año más de doscientos palominos. Y otras cosas que me callo...”.

En el sur de León destacan los palomares de barro, esa tierra que nuestros antepasados supieron trabajar con agua y paja, para hacer el tapial y adobe que sirvieron para construir esos maravillosos palomares que han ido llegando a duras penas hasta nuestros días. Estas viejas construcciones están a punto de extinguirse si no empezamos a valorarlas como es debido, tanto las instituciones como los propios dueños, tienen o tenemos que mentalizarnos que debemos conservarlos si no queremos que vuelvan a la tierra de donde han salido, puesto que en la actualidad parece que todo lo que huela a pueblo está condenado a desaparecer y no debemos permitirlo, ya que los caminos para ir a nuestros palomares tienen que seguir siendo de tierra y no de asfalto, como se pretende. Cuando paséis cerca de un palomar observarlo con atención, ya que tal vez estéis contemplando los últimos palomares que quedan en pie en nuestra provincia. Salvarlos a todos puede resultar una utopía complicada, pero las utopías se consiguen hacer realidad siempre y cuando se luchen por ellas, pero nunca desde el sofá, desgraciadamente este siglo XXI los hará volver a la tierra si no se toman medidas urgentes.

Irma.-

8 comentarios :

  1. Enhorabuena por el trabajo que estás realizando

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    1. Ya sabes que cada vez somos más los que creemos en utopías y esta se está haciendo realidad poquito a poco.

      Un abrazote utópico, Irma.-

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  2. Valladares Leónlunes, 16 julio, 2012

    buen trabajo utópica.

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    1. Gracias por tu apoyo incondicional.

      Un abrazote utópico, Irma.-

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  3. Aparte de lo bien que lo has hecho, te quería comentar que me encanta León. Siempre que podemos nos escapamos para allá, sobre todo a un pueblecito llamado Burbia en donde disfrutamos como enanos por sus enormes bosque de castaños y brezos. El día que me toque la primi no dudes de que tendreis un nuevo vecino. Un besazo Irma.

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    1. Pues ya sabes que encantada de la vida tener un vecino como tú por estos lares, la provincia de León es una joyita pero los leoneses mal que nos pese no sabemos mimarla como merece, ojalá aprendamos antes que sea demasiado tarde.

      La próxima vez que vengas por León avisa.

      Un abrazote utópico, Irma.-

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  4. Buenos días, Irma:

    Muy bueno el articulo de los palomares de la crónica. ! 2 páginas enteras¡¡¡¡

    Salu2……..

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Gracias por vuestros comentarios y sobre todo por creer en utopías, Irma.-